Filosofía y cine: La ciudad de la alegría

El cine, con mucha frecuencia, nos cuenta historias en las que su protagonista busca, afanosamente, su lugar en la vida o, en cierta medida, el sentido de su existencia. La ciudad de la alegría es prototipo de este tipo de propuestas cinematográficas.

Max Loewe, un joven cirujano estadounidense, no está en su mejor momento vital. Su situación se agrava cuando pierde a una joven paciente en la mesa de operaciones. Experimenta, entonces, una crisis existencial tan acentuada que decide huir de todo aquello que constituye su vida.

Calcuta, ciudad ubicada en el este de la India, será el destino elegido para su refugio. Sin embargo, Calcuta no es una solución para Max pues su huida, en definitiva, es reflejo de una actitud pasiva ante su problemática personal.

Allí, conocerá a Hazarí, un padre de familia que también ha dejado todo para trasladarse a Calcuta en busca de mejores condiciones de vida para su familia. La actitud de Hazarí no es pasiva pues su huida no es deserción.

Max huye para evadirse. Hazarí, para mejorar. Sin embargo, la actitud de Hazarí tampoco será la adecuada. Se conformará -al menos, inicialmente- con el estatus social que le corresponde y no luchará, en definitiva, por cambiar las circunstancias que imposibilitan la mejora familiar. Hazarí visualiza su existencia como mero espectador de la misma.

Finalmente, aparece en escena Joan, mujer de mediana edad que desempeña una labor social encomiable como responsable del Dispensario de la zona.Su figura es clave en el proceso de cambio personal que protagonizarán Hazarí y, especialmente, Max.

Proponemos una escena que es clave en este sentido. Max, huye; Hazarí es espectador. ¿Y Joan? Joan se compromete. Por eso, le dice a Max lo siguiente:

Si extrapolamos las características de los tres personajes a la actitud filosófica hacia la propia existencia y la realidad que nos rodea, podemos encontrar, también, a tres tipos de personas.

  • Los que huyen, es decir, aquellos que no se platean ningún tipo de interrogante radical. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?
  • Los que son expectadores, es decir, aquellos que toman prestadas, sin más, las respuestas de otros y sin someterlas a ningún tipo de juicio crítico.
  • Los que se comprometen, es decir, aquellos que se formulan las preguntas y salen en busca de las respuestas adecuadas.

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