La libertad en Descartes y el asno de Buridán

El ser humano, en la propuesta de Descartes, se sitúa a caballo entre el determinismo del cuerpo -si todo es expresable mediante leyes, no existe la libertad: mecanicismo- y la libertad del alma -inmaterial y, por tanto, no sujeta a ese mecanicismo-.

Lo novedoso de la propuesta cartesiana -pese a las dificultades que su dualismo encierra- estriba en lo que implica esa libertad de la sustancia pensante o res cogitans: nuestra voluntad es libre y lo será más cuanto más elija. La elección ha de estar regida por un entendimiento que debe decidir, de manera clara y distinta, lo que más le conviene.

Por tanto, la libertad, para Descartes, no consiste en una mera indiferencia ante las posibles alternativas que se ofrecen a nuestra elección. Esta indiferencia, solo supondrá imperfección e ignorancia del entendimiento.

Esta indiferencia descrita queda reflejada en la conocida paradoja del asno de Buridán. Expliquemos dicha paradoja para, posteriormente, relacionarla con lo afirmado.

Paradoja del asno de Buridán

Un asno que tuviese ante si, y exactamente a la misma distancia, dos haces de heno exactamente iguales, no podría manifestar preferencia por uno más que por otro y, por lo tanto, moriría de hambre. (Libertad de indiferencia)

La paradoja se atribuye a Jean Buridán, filósofo escolástico francés del siglo XIV. No obstante, no es original de dicho autor. Más bien, fue creada para ridiculizar las tesis del mencionado autor con respecto a su defensa del libre albedrío.

Como dato curioso, añadamos que Aristóteles ya formuló la misma cuestión en un pasaje de su obra Sobre el cielo. En este caso, Aristóteles plantea si un perro seria capaz de elegir entre dos cantidades idénticas e igualmente atractivas de alimento.

La paradoja y la propuesta de Descartes

La libertad no consiste en la indiferencia. La indiferencia se debe a la ignorancia del entendimiento. Sólo cuando el entendimiento tiene ideas claras y distintas sobre lo bueno, lo verdadero y lo falso, la voluntad puede elegir con plena libertad. Porque la libertad consiste precisamente en que la voluntad elija aquello que el entendimiento le presenta con claridad y distinción como lo bueno y lo verdadero. La libertad, pues, consiste en el sometimiento de la voluntad al entendimiento.

Actividad

Proponemos, finalmente, una actividad destinada a relacionar lo expuesto. La facilitaremos formulando una serie de interrogantes:

  • ¿Es posible la situación descrita en la paradoja? Es decir, ¿habrá, no obstante y pese a las circunstancias, algún motivo que incline al asno en una dirección?
  • ¿Es posible ponderar toda decisión a través de la razón o entendimiento? 

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